lunes, 19 de mayo de 2008

Real Zaragoza a Segunda División

Se veía venir. En pleno año 2008, el año grande de la ciudad de Zaragoza, el Real Zaragoza desciende en el último partido de la temporada a la Segunda División del fútbol español. Con un verano muy prometedor por delante para la capital aragonesa con la inauguración de la Expo 2008, la celebración de infinidad de eventos artísticos y culturales en la ciudad, y el ascenso del CAI Zaragoza a la élite del baloncesto nacional, la pandilla de mantas que os adjunto en la foto de este mes acaban con la ilusión de miles y miles de aficionados bajando al primer equipo de fútbol a Segunda División. Se me escapa la cifra en Euros que se ha gastado el club para confeccionar esta plantilla, posiblemente mejor que la mayoría de plantillas de los diez equipos que han quedado por encima de él en la clasificación, pero por mucho que cobren los jugadores no se puede hacer un buen papel en la liga española si estos no echan en el campo todo lo que tienen que echar.

Al finalizar el último partido de liga, Alberto Zapater, capitán del Real Zaragoza y natural de la localidad zaragozana de Ejéa de los Caballeros, lloraba desconsoladamente por el descenso del equipo. Seguramente Zapater es de los pocos jugadores que sienten realmente los colores de este club como algo suyo. El resto no son más que una panda de esgarramantas que sólo quieren al Zaragoza como su particular plataforma de lanzamiento hacia otros clubs de más nivel. Algo habrá en ese vestuario para que en una temporada hayan pasado cuatro entrenadores diferentes.

La foto del mes de Mayo del 2008 es el cartel de presentación de esta brillante temporada 2007/2008 del Real Zaragoza, paradójicamente patrocinada por una marca de cervezas... Nunca un sponsor fue mejor elegido.

sábado, 17 de mayo de 2008

Clon Festival (Sala Bikini, Barcelona 26/04/2008)

A falta de pan, buenas son tortas

Hoy en día, en el mundo del rock está todo inventado. Aunque muy de vez en cuando nos llevemos alguna sorpresa más o menos agradable con alguna novedad, a los que amamos este género nos cuesta verdaderos esfuerzos encontrar una banda que nos enganche, que nos haga vibrar o que nos aporte algo que no hayamos visto o escuchado con anterioridad en sus más de cincuenta años de historia. Entretanto, siempre nos queda la posibilidad de escuchar los discos clásicos de las bandas de toda la vida o revisar los nuevos DVD’s con imágenes inéditas de los artistas que, por H o por B, jamás volveremos a ver en directo.

Para paliar esta carencia de originalidad y esta imposibilidad de vivir de la música sin capacidad creativa ni ideas innovadoras, en los últimos años está surgiendo en España el fenómeno de las bandas tributo, bandas “cover” o bandas “clon” (llámense como se quiera). Las bandas “clon” son grupos musicales que reproducen en directo y con la máxima fidelidad posible, tanto el repertorio como la estética y estilismo de las bandas clásicas de la historia del rock. El pasado día 26 de Abril tuve la ocasión de asistir a la Sala Bikini de Barcelona para presenciar el denominado “Clon Festival”, un concierto múltiple en el que varios de los mejores grupos tributo españoles compartieron escenario para rendir homenaje a algunas de las bandas más legendarias del rock. Fueron tres horas de nostalgia y música en directo que verdaderamente valieron mucho la pena por los 15 Euros que costaba la entrada, claro.

La noche comenzó con la “jam” acústica de Crazy Horse, un tipo vestido con camisa de leñador, botas de montaña y pantalones vaqueros, que sin levantarse del taburete y con el simple acompañamiento de una guitarra acústica, una armónica y su gran voz, interpretó algunos de los clásicos de Neil Young. Fue un inició tranquilo en comparación con lo que estaba por llegar. Acto seguido, uno de los responsables de Beba 33, la empresa organizadora del evento, solicitaba a los asistentes que se aproximaran al escenario para recibir a The Other Doors, una de las mejores bandas del evento que reprodujeron cuatro de los temas más emblemáticos de la banda de Jim Morrison como “Light my fire”, “Break on through”, “Roadhouse blues” y “Gloria”. Su cantante, ataviado con camiseta negra, pantalones de cuero negro y cinturón de chapas metálicas, más que a Jim Morrison parecía al que se comió a Jim Morrison porque cantaba, vestía y peinaba igual que Jim Morrison pero con 70 Kilos más que él. Si no fuera por esto y por sus lamentables contoneos y sus torpes danzas indias, podría decirse que musicalmente The Other Doors es una de las más dignas bandas tributo estatales y he de reconocer que su actuación se hizo bastante corta.

Los siguientes en subir al escenario fueron Aladdin Spiders, uno de los grupos menos clónicos y más humildes de todo el concierto. Ni el aspecto de su líder ni la interpretación de los temas eran totalmente fieles a los de David Bowie, artista al que tributan, pero por el simple hecho de personalizar tanto canciones como “Starman” o “Space Oddity”, hicieron que este grupo fuera de los que más interés me despertaron, especialmente por el virtuosísimo bajista que llevaban en la formación. Tras la actuación de Aladdin Spiders, Óscar Barón, conocido en el ambiente de los grupos clónicos por su interpretación de temas de Elvis Presley junto a la banda Scarelvis Band, subía al escenario para presentar a Abbey Road, la banda tributo a los Beatles más conocida y de mayor nivel del panorama nacional en lo que a bandas tributo se refiere.

Si Aladdin Spiders podría definirse como un grupo escénicamente discreto (vestuario normal de andar por la calle, instrumentos no excesivamente caros, bajo despliegue de medios en general y dominio escénico bastante pobre), Abbey Road son precisamente todo lo contrario. Su caracterización de la banda de Liverpool es excepcional y realmente dan sentido a la palabra “clon” cuando nos queremos referir a un grupo tributo. Además de tocar instrumentos idénticos a los originales de los Beatles, para esta ocasión Abbey Road salieron a escena vestidos con trajes grises de paño y portando unas pelucas “yeyés” prácticamente iguales a los peinados que los propios Beatles lucían durante sus primeros años. Pero Abbey Road no es únicamente un grupo clónico estilísticamente hablando, también bordan sus canciones con una perfección exquisita. Aquella noche interpretaron únicamente “I want to hold your hand”, “All my living” y “Taxman”, finalizando su actuación con una versión de “Blue suede shoes” de Elvis Presley con Óscar Barón en la voz. La puesta en escena de Abbey Road fue de las de más calidad y se hizo muy patente que se trata de una de las bandas tributo con más recorrido de todas las que intervinieron en todo el festival.

Y sin bajar el nivel ni lo más mínimo, los siguientes artistas en ocupar el escenario fueron Smoking Stones, como cualquiera podrá imaginarse por su nombre, grupo tributo a los Rolling Stones. Al igual que Abbey Road, Smoking Stones es también de los mejores y más populares grupos “cover” españoles y sin duda alguna los que más revolucionaron la sala Bikini en el poco tiempo que estuvieron actuando. Su cantante no sólo es la viva imagen de Mick Jagger sino que canta, se mueve y gesticula exactamente igual que él. Por lo que respecta al resto de la banda, sin estar tan mimetizados con los Stones originales como su vocalista, demostraron ser todos unos intérpretes excepcionales durante su corta pero intensa actuación. Lamentablemente sólo tuvieron tiempo de interpretar “Jumping Jack Flash”, “Brown sugar” y “I can’t get no (Satisfaction)” antes de retirarse para dar paso a la recta final del espectáculo.

Pese a llamarse “Clon Festival” y estar concebido como un concierto múltiple de diversas bandas tributo a las leyendas del rock & roll, en los carteles promocionales del evento y en los puntos de venta de localidades podían verse claramente diferenciados dos grupos por encima de los demás. En algunos de ellos incluso Crazy Horse, The Other Doors, Aladdin Spiders, Abbey Road y Smoking Stones fueron presentados como artistas invitados del concierto de The Kozmic Band y Crazy Diamond, grupos tributo de Janis Joplin y Pink Floyd respectivamente. Precisamente estos dos fueron los siguientes grupos en desfilar por el escenario de la Sala Bikini.

Por lo que respecta a la actuación de The Kozmic Band, decir que a mí fue la que más me impresionó de todas. Tanto su cantante como el resto de la banda, músicos maduros y aparentemente bastante curtidos en esto de tocar rock & roll, desplegaron los temas clásicos de Janis Joplin con tal maestría y tal entrega que cualquiera que cerrara los ojos durante unos instantes prácticamente podía viajar en el tiempo hasta finales de los años 60. Resulta complicado ni tan siquiera intentar imitar la voz de Janis Joplin, pero lo cierto es que la líder de The Kozmic Band, con su chaleco de lentejuelas, sus gafas redondas, sus plumas azules en la cabeza y su atronadora voz, es totalmente capaz de hacerlo sin hacer rechinar los dientes de ningún purista.

Y finalmente, los encargados de cerrar el espectáculo fueron Crazy Diamond homenajeando a los londinenses Pink Floyd. Supongo que será porque en lo últimos años he visto y escuchado infinidad de bandas tributo a Pink Floyd e incluso al mismísimo Roger Waters en directo, pero un fan de David Gilmour, Roger Waters y compañía como lo soy yo, he de decir que con Crazy Diamond me aburrí soberanamente. Si bien es cierto que los chavales, todos muy jóvenes, defendieron el repertorio compuesto por “Breath in the air”, “Money”, “Shine on your crazy diamond”, “Wish you were here” y “Comfortably numb” de forma bastante óptima técnicamente hablando, a mí personalmente no me aportaron nada que no me aporten The Pink Tones, Gonzalo Valdivia y su The Wall Performance y ni mucho menos The Autralian Pink Floyd. Crazy Diamond son muy buenos músicos pero, sinceramente, considero que deberían darle un poco más de importancia a crearse una buena “performace” sobre el escenario si quieren dedicarse a esto de los homenajes a Pink Floyd. Además, desde aquí también me gustaría recomendar a su guitarrista principal que vendiera su Ibanez y se comprara una Fender Stratocaster porque hace daño a los ojos y a los oídos escuchar el solo de “Comfortably numb” tocado con una Ibanez.

Y eso fue todo lo que dio de sí el “Clon Festival” del 2008, un evento curioso y divertido aunque, analizándolo fríamente, absolutamente nulo en lo que a creatividad artística se refiere.

lunes, 12 de mayo de 2008

Muchachada Nui

Tras el éxito conseguido con “La Hora Chanante”, su anterior programa de televisión, el grupo humorístico formado por Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla, Julián López, Carlos Areces y compañía recala en la 2 de Televisión Española con una nueva versión de éste rebautizado como “Muchachada Nui”. De igual forma que ocurriera con “La Hora Chanante”, el éxito de “Muchachada Nui” no se traduce en un demasiado alto índice de audiencia televisiva sino en las miles y miles de visitas que reciben sus vídeos a través Internet. La diferencia entre uno y otro programa está en que, mientras que para ver “La Hora Chanante” había que esperar a que alguien grabara y colgara los vídeos en Emule o en YouTube, para ver “Muchachada Nui” basta con esperar unas horas después de su emisión para toda España y acceder a la página web oficial del programa. Dicho esto, y por las risas que me he pegado gracias a ella en los últimos días, me gustaría dedicar el enlace del mes de Mayo del 2008 a la página web oficial de “Muchachada Nui” cuya dirección es la siguiente: http://muchachadanui.rtve.es

¿Qué podemos encontrar en la página web de “Muchachada Nui”? Pues yo diría que prácticamente todo lo que se puede esperar en la página web de cualquier fenómeno de masas que se precie. Lo primero y principal son los vídeos de todos los “sketch” del programa a una calidad inmejorable, presentados de forma independiente y distribuidos por temporadas, programas y secciones. Por cada vídeo también se ofrece la posibilidad de ser puntuados por los propios visitantes de cara a ir generando un ranking de los vídeos más populares. Además de esto, la web también incluye una serie de secciones como un espacio donde se presentan a todos los componentes del equipo del programa; una zona de descargas donde se publican iconos, fondos de escritorio y demás material multimedia; un foro donde los fans pueden compartir impresiones, tonterías y gilipolladas de toda índole; un blog donde los responsables del programa publican las noticias de última hora con la opción de ser comentadas por los seguidores; y un apartado donde se van convocando diferentes concursos y se fomenta la participación de los visitantes.

Entonces, ¿vale la pena perder sueño cada miércoles y esperarse hasta las 23:30 h. para ver semanalmente el programa en la 2 de Televisión Española? Rotundamente no. Con la página web oficial de “Muchachada Nui” es totalmente innecesario perder el tiempo viendo la televisión, pero bueno, no seré yo el que le diga a la gente lo que tiene que hacer por la noche...

viernes, 9 de mayo de 2008

Concierto de Jean Michel Jarre (Gran Teatre del Liceu, Barcelona 21/04/2008)

De forma totalmente excepcional, el autor del artículo siguiente no es El Artista Multimedia sino su amigo Carlos Llauradó. Los motivos por los cuales se ha hecho tal excepción han sido básicamente dos. El primero de ellos es la enorme ilusión de Carlos por que una crónica suya aparezca publicada en este blog. El segundo es que, si no llega a ser por Carlos, El Artista Multimedia jamás hubiera escuchado un disco de Jean Michel Jarre y ni mucho menos hubiera asistido a un concierto suyo. Así que ¿quién mejor que la persona que introdujo a El Artista Multimedia en la obra de Jean Michel Jarre y la que le acompañó a su concierto de Barcelona para publicar la crónica en este blog?


La sombra de ti mismo

Con motivo de la reciente celebración de los treinta años de la publicación de “Oxygène”, y después de haber realizado grandes hazañas dignas de figurar en los Record Guiness, Jean Michel Jarre huye de los enormes estadios y lugares públicos/míticos (pirámides de Egipto, por poner un caso) para dejarnos entrever su lado más íntimo, menos automático y más artesanal.

El concierto empezó con un leve retraso de unos diez minutos, absolutamente perdonables, mientras el respetable, desesperado por haber dejado pasar quince años desde que tocó por última vez en la Ciudad Condal, parecía una olla a presión a punto de reventar. Eso sí, con la justa elegancia y contención, que para algo estábamos en el Liceu.

Si bien todos los ojos estaban puestos en el escenario, del cual el que escribe no tenía ni idea de cómo sería, me sorprendió (y creo que a todos los que esperábamos) que la estrella mediática que es Jarre apareciera en el escenario desde el pasillo central del patio de butacas, estrechando manos y hablando una mezcla de inglés-catalán-francés, desapareciendo brevemente por su derecha para reaparecer de nuevo, y sin dejar de hablar pese a los aplausos, en el escenario. Éste estaba compuesto por cuatro “islas” de sintetizadores de hace treinta años, auténticas joyas de la época que el bueno de Jarre tenía en su estudio. Como es evidente, las tres “islas” de atrás estaban ocupadas por los miembros integrantes del equipo: Francis Rimbert, Dominique Perrier y Claude Samara, los cuales dejaban en un primer plano a Jarre, instalado a su vez en su “isla” particular, mucho más grande y con una salida que le posibilitaba la interacción con el público y los solos en momentos tan memorables como el del Theremin, el del Moog o el de la especie de guitarra digital que se asemejaba a un tubo.

Bien, todo lo anterior no es nada demasiado diferente al concierto que se proyectó en los cines hace unos meses y que se editó después en DVD con varios formatos (incluido uno en 3D) con el nombre de “Jean Michel Jarre, Oxygène: Live in your living room”, pero la verdad es que el concierto fue memorable por varias razones aunque se podrían destacar tres.

La primera ya la he comentado: el hecho de contar con la presencia de una leyenda a menos de cinco metros del que escribe (esto, evidentemente es una razón puramente subjetiva) y poder sentir el calor de las piezas tocadas en directo, equivocándose en algunos pasajes (improvisando y, a veces, alargando casi innecesariamente algo que ya de por sí es magnífico en su concepción original).

La segunda razón, sin duda más técnica, es la de ver esas maravillas electrónicas en funcionamiento. Cabe decir que al final del concierto, a modo de bis, se improvisó una tarima en la que Jean Michel Jarre tocó “Oxygène 13” con tan solo dos teclados, en los que tenía previamente pregrabados secuencias, ritmos, sonidos, etc., lo que da que pensar, teniendo en cuenta que momentos antes habían sido necesarios aproximadamente veinte aparatos y cuatro personas para ofrecer el mismo resultado.

Y, sin duda, la tercera razón (pero no por ello menos importante) es la de poder constatar que hay un numeroso público seguidor de este “congregador” de masas que le está ayudando a conseguir lo que se proponía al empezar la gira: el poder acercar su música de un modo más personal, más “íntimo” si se quiere, al público.

En el aforo había desde los típicos seguidores entusiastas, que echarán de menos en esta crónica un examen exhaustivo de los instrumentos que usa Jean Michel Jarre y su equipo, pero para eso está Internet; hasta familias con sus hijos los cuales no habían nacido cuando se publicó “Concerts in China” (1983). Es decir, una amplia variedad de edades.

Todos los temas del concierto fueron espectaculares, aunque sólo fuera por la calidad de sonido (excelente) y la sobriedad del escenario (apenas un espejo compuesto por seis partes algo “castigadas” en alguna de sus esquinas y una pantalla que casi al final proyectó un viaje virtual a través del cráneo de “Oxygène” además de alguna que otra animación). Por otra parte estaba la luz, muy bien compuesta, muy bien sincronizada con la música y, definitivamente, sobria y elegante.

Como resumen final me gustaría permitirme una pequeña excentricidad: el concierto tuvo cierto aire encantador, decadente si se quiere, si no tenemos en cuenta algunos momentos (Jean Michel Jarre yéndose un poco demasiado por las ramas en los solos con el Theremin o el Moog, dándose a doblarse casi por la mitad “exprimiendo” los instrumentos, o saltando en determinados momentos para alentar al público).

El ambiente del Liceu, las butacas, la perspectiva desde uno de los palcos, el Jarre hierático atenazando los botones de sus reliquias instrumentales, los tres acompañantes, sobrios, pausados, eficientes, sin hablar y sin gestos exagerados, los dedos casi danzando en los teclados y la oscuridad de ciertos pasajes daban cierto aire extraño al conjunto, casi atemporal. Quedé bastante asombrado de reencontrar a un Jean Michel Jarre tan situado, tan autolimitado, disfrutando realmente de lo que hacía y acordándose, de vez en cuando, del público y de lo que le ha permitido la fama: ser ahora (de momento) un auténtico dinosaurio (en el mejor de los sentidos) al margen de lo comercial, demostrándonos que, señores, esto fue su principio, ha viajado en el tiempo y lo que ven no es sino la sombra de sí mismo.

jueves, 8 de mayo de 2008

Boys don't cry (The Cure)

De igual forma que ya hiciera con la canción del mes pasado, el vídeo del mes de Mayo de 2008 también está relacionado con la recién estrenada faceta de aprendiz de guitarrista rítmico de El Artista Multimedia. Se trata del videoclip del tema “Boys don't cry” de la banda británica The Cure. He de reconocer que soy un completo analfabeto en lo que a biografía, discografía y carrera musical de The Cure se refiere, de hecho nunca me ha interesado ni lo más mínimo, pero como los últimos ensayos de mi nuevo grupo (por ahora sin nombre) los hemos comenzado con una ligera adaptación de esta canción a modo de calentamiento, me gustaría dedicarle el vídeo de este mes.

“Boys don't cry” fue publicada en Junio de 1979 como single independiente y en Agosto de 1980 dentro del LP titulado bajo el mismo nombre. Prueba de su antigüedad y ochenterismo son los arreglos más que básicos de la canción, el bajísimo presupuesto utilizado en la realización del videoclip y la propia estética “new wave” que puede apreciarse en vídeo, en los miembros del grupo y en los actores que aparecen. Podéis comprobarlo vosotros mismos.