sábado, 31 de enero de 2009

Sweet child o' mine

Cuando pensé en la sección “Canción del mes” para este blog en ningún momento pretendí utilizarla para recomendar en ella mis canciones preferidas sin más, sino para intentar que cada canción significara algo o tuviera algo que ver con cualquier acontecimiento ocurrido durante el transcurso del mes. La canción que voy a recomendar este mes cumple a la perfección las dos condiciones. “Sweet child o’ mine” fue, es y será hasta que llegue mi hora una de mis cinco canciones preferidas; pero además, este mes he comprobado que, veintidós años después de su grabación, continúa siendo un tema que levanta pasiones, que transmite positivismo y que, suene en el momento y en el lugar que suene, hace que todos aquellos que en algún momento de nuestras vidas sentimos algo al escucharla nos emocionemos hasta límites insospechados. Creo que esto ocurre con muy pocas canciones.

Posiblemente “Sweet child o’ mine” sea considerada como una de las canciones más importantes de la historia del rock. Con un “riff” de guitarra inicial que pone la carne de gallina, un ritmo de guitarra y de bajo agradablemente sencillos, unos solos de guitarra agresivos a la vez que emotivos, una letra romántica y uno de los despliegues vocales más potentes de los últimos tiempos; “Sweet child o’ mine” no tardó en convertirse en un icono musical dentro del hard rock y en todo un himno para varias generaciones de amantes del género. Aunque últimamente Slash le haya atribuido toda la responsabilidad del éxito de este tema a Axl Rose por ser el compositor de la letra, no cabe duda de que la canción no sería la misma sin su inicio y sus solos de guitarra.

Fue publicada en Julio de 1987 dentro de “Appetite for destruction”, el álbum de debut de los legendarios Guns N’ Roses, cuando estos eran una banda cojonuda, que hacía unas canciones cojonudas, unos discos cojonudos y estaba compuesta por unos músicos cojonudos procedentes de estilos diferentes pero que juntos se compenetraban a las mil maravillas y conseguían ser absolutamente demoledores.

Os dejo que escuchéis la canción del mes de Enero de 2009 del blog de El Artista Multimedia y desde aquí os invito a que hagáis lo posible por no olvidar nunca que hubo un tiempo en el que Guns N’ Roses fueron grandes, los más grandes.

Ficha Técnica:
· Título: Sweet child o' mine
· Álbum: Appetite for destruction
· Año: 1987
· Intérprete: Guns N' Roses
· Autor: Axl Rose, Slash, Izzy Stradlin', Duff McKagan, Steven Adler

Escucha un fragmento:


“¿A dónde vamos, a dónde vamos ahora?”

miércoles, 28 de enero de 2009

Hellville de Luxe (Enrique Bunbury) 2008

Para todo aquel que alguna vez haya seguido la carrera musical de Héroes del Silencio, cada lanzamiento de un nuevo disco en solitario de Enrique Bunbury (al margen de que a uno le guste o no su faceta como solista) se convierte en todo un acontecimiento. Si a ello le sumamos que este era el primer disco de Bunbury sin El Huracán Ambulante y el primero tras la pasada gira de reunión de Héroes del Silencio, pues no cabe duda de que las ansias por escucharlo todavía eran mayores y más cuando Bunbury había anunciado que su siguiente trabajo discográfico supondría un cambio de rumbo hacia el rock.

El estreno de su primer single, “El hombre delgado que no flaqueará jamás”, un tema cansino y aburrido a más no poder que fue acompañado de una especie de cortometraje al más puro estilo Robert Rodríguez o Quentin Tarantino, no pudo estar rodeado de más polémica. Todo se debió a que la familia del poeta Pedro Casariego acusó a Enrique Bunbury de un supuesto plagio de sus versos en la letra de dicha canción. El follón fue de tal magnitud que, meses antes de que el disco llegara a las tiendas y en plena gira de pre-presentación en directo del disco, la forma de componer de Bunbury fue el tema principal en las secciones musicales y culturales de todos los periódicos de España y Latinoamérica durante varias semanas. Sus declaraciones en entrevistas previas a sus actuaciones y en programas de televisión se basaban más en desmentir todas estas acusaciones de plagio que en presentar su nuevo disco. Finalmente el día 7 de Octubre de 2008 salía a la venta “Hellville de Luxe”, el nuevo trabajo de Bunbury llamado igual que la casa que éste posee en el Puerto de Santa María (Cádiz), y de esta forma se acababan las especulaciones sobre su contenido y sobre la originalidad de sus composiciones.

Producido por Phil Manzanera, el ángel de la guarda británico de Enrique Bunbury, podríamos decir que “Hellville de Luxe” se queda más en un intento que en otra cosa en lo que a “giro rockero” se refiere. Sí, Bunbury ha dejado atrás las fanfarrias trompeteras, los violines de la Europa del Este, las rancheras mexicanas y los tangos bonaerenses, pero no se le ha ocurrido otra cosa que rodearse de músicos que vienen del pop en lugar de elegir a rockeros de pura cepa. En su nueva banda, además de su eterno acompañante desde que iniciara su carrera en solitario, el batería Ramón Gacías, se le han unido Jorge Rebenaque (ex – Jarabe de Palo) en los teclados y acordeón, Robert Castellanos (ex – Suite) en el bajo y Jordi Mena (ex – Jarabe de Palo) y Álvaro Suite (ex – Suite) en las guitarras. Con estos mimbres cualquiera se dará cuenta de que es poco probable que el resultado pueda llegar a ser muy rockero que digamos. Pues en efecto, “Hellville de Luxe” es un disco con más guitarra de lo normal en un disco en solitario de Enrique Bunbury (lo cual no era muy difícil) pero, para entendernos, más cercano a Amaral que a Héroes del Silencio.

De la voz de Enrique no hay nada que objetar. Aunque parezca absurdo lo que voy a decir, por fin ha decidido cantar bien es sus discos (a excepción del tema “Todos lo haremos mejor en el futuro” en el que continúa haciéndose el Tom Waits). En cuanto a la temática general de sus letras, en este disco no es otra que Enrique Bunbury, su nueva vida en pareja y su casita en la playa. La sensación que tuve al escuchar “Hellville de Luxe” fue muy similar a la que tuve al escuchar “La lengua popular” de Andrés Calamaro. Acostumbrado a las canciones de derrota, de fracaso y sobre las hostias recibidas por el desamor, de repente escuchar semejantes manifestaciones de agradecimiento, felicidad y reconciliación con la vida, a uno le hacen rechinar un poco los dientes. No es que le desee la infelicidad a nadie, pero no deja de sonar extraño este cambio de mensaje.

Por lo que respecta a la instrumentación del disco, pues decir que a mí me parece correcta pero no brillante. Se nos prometió un disco de guitarras pero me atrevería a decir que los instrumentos principales son la guitarra acústica y los teclados. Los solos de guitarra de Jordi Mena y Álvaro Suite se quedan en buenos inicios de lo que deberían ser solos de guitarra, o sea, en un continuo querer y no poder. Valgan como ejemplo de esto los solos de “El hombre delgado que no flaqueará jamás” o “Bujías para el dolor”, que acaban casi antes de empezar.

Cualquiera que lea toda esta parrafada podrá pensar que “Hellville de Luxe” no me ha gustado, pero no es así, en mi opinión “Hellville de Luxe” es el mejor disco de Enrique Bunbury en solitario después de “Radical Sonora”. Creo que en él se encuentran algunos de los mejores temas de su repertorio, como por ejemplo “Bujías para el dolor” o “Hay muy poca gente”, pero en mi opinión Bunbury todavía puede dar mucho más de sí en el campo del rock. Si lo que quería hacer era un disco de rock con cara y ojos, creo que se ha equivocado por completo al elegir su banda acompañante, lo cual me da bastante rabia.

martes, 27 de enero de 2009

Estoy hecho un chaval

En los últimos cinco años aproximadamante he notado un incremento en el número de niños y personas mayores que utilizan las palabras “Usted” y “Señor” para dirigirse a mí. A priori produce un poco de lástima el ver cómo los demás perciben el paso de los años en ti; pero si se piensa fríamente, cuando uno ya ha superado la treintena es hasta comprensible que empiece a ser considerado como una persona respetable y seria a la cual hay que dirigirse con educación. Por lo que no paso de ninguna de las maneras es por cosas como la que me ocurrió ayer por la tarde.

Salía de trabajar y me disponía a dar una vuelta por El Corte Inglés de la Plaza de Cataluña de Barcelona. Nada más entrar, una bella azafata se dirigió hacia mí y me obsequió con un bote de muestra de un producto cosmético al cual no le presté demasiada atención. Cuando me encontraba subiendo las escaleras mecánicas hacia la planta de “Música y Libros”, saqué el producto que me acababan de regalar del bolsillo de mi chaqueta y comprobé que se trataba de una muestra de “Biotherm Homme”. Convencido de que seguramente sería una loción para después del afeitado me dispuse a leer su composición e indicaciones y estas decían así:

“Biotherm Homme: Tratamiento alisante para las arrugas - efecto piel nueva, tono luminoso. Aplicar mañana y/o noche sobre una piel limpia o después del afeitado para un tono luminoso, unas arrugas visiblemente difuminadas. Gel-crema”

¡¡¡¿Que me has dado una muestra de un producto antiarrugas, pedazo de golfa?!!!... ¡¡¡¿Pero por quién cojones me has tomado, por el de los Hermanos Calatrava?!!!... ¡¡¡La madre que me parió, tratamiento alisante de arrugas para unas arrugas visiblemente difuminadas!!!... Vale que uno ya no sea un yogurín, pero de ahí a ser tomado por un cliente potencial de un producto antiarrugas va un trecho y es una de las mayores ofensas que me han hecho en mi vida... En fin, para paliar un poco mi grado de indignación, dedico la foto del mes de Enero de 2009 a este momento tan deprimente de mi vida como terapia para poder superarlo de la mejor manera posible...


Autor: El Artista Multimedia indignado y liso como el mármol.

sábado, 24 de enero de 2009

4:13 Dream (The Cure) 2008

Seré sincero y diré que en todo el tiempo que llevo escuchando música y buscando nuevos grupos y bandas clásicas que nunca había escuchado, jamás me había sentido atraído ni lo más mínimo por The Cure. Había escuchado temas sueltos pero nunca me habían llamado la atención e incluso, a simple vista y posiblemente motivado por su estética, siempre me habían parecido mediocres y ridículos. Fueron una serie de acontecimientos (cuyos protagonistas van desde Joaquín Reyes de “Muchachada Nui” hasta la vocalista de mi grupo o mi amiga Cristina Díaz) los que hicieron que les prestara toda la atención que no les había prestado durante toda mi vida. Actualmente me encuentro en un punto en el que he pasado de ignorarlos por completo a comprarme alguno de sus discos. Es el caso de este “4:13 Dream”, que tras escucharlo “on-line” en varias ocasiones y aprovechando su salida al mercado a un precio muy razonable, decidí comprármelo y a continuación voy a reseñarlo.

Por todos es sabido que decir The Cure es decir Robert Smith puesto que es el único miembro que queda de aquellos “Three imaginary boys” que empezaran sus andanzas allá por 1979 con su mítico “Boys don’t cry”. Han pasado treinta años de aquello y durante todo este tiempo The Cure han cambiado de formación e incluso de estilo musical en numerosas ocasiones. De ser pioneros en lo que dio en llamarse “new wave” y abanderados de los denominados “nuevos románticos” durante los primeros ochenta, años más tarde viraron hacia un pop mucho más alegre que algunos criticaron por su comercialidad, para acabar en un techno-pop con percusiones enlatadas y sintetizadores como elementos principales del sonido del grupo. En “4:13 Dream” The Cure dan un pequeño giro de tuerca a su estilo recuperando la senda del pop, dejando definitivamente atrás el techno y aproximándose un poco más al rock. Por lo que respecta a las letras hay muy pocos cambios, éstas continúan hablando más de amor y felicidad que de insatisfacción y depresión como ocurría al principio de su carrera.

El disco abre con “Underneath the stars”, un precioso tema que por las emociones que transmite recuerda a aquel “Lullaby” de 1989 y que en mi opinión es de las mejores canciones del repertorio de Robert Smith y los suyos. A éste le siguen temas mucho más alegres y festivos como “The only one”, “The hungry ghost” o “Freak show”; otros más melancólicos como “Siren song”, “This, here and now, with you” o “The scream”; e incluso alguno más enérgico y potente como “Switch”, “The real show white”, “Sleep when I’m death” o “It’s over”. En todos los temas, independientemente del estilo, destaca el uso de distorsión en las guitarras e incluso de algunos “riffs” que en absoluto tienen nada que ver con aquel sonido de guitarra limpia con efectos “chorus” y “delay” con el que a tantos grupos de nuestro país influenciaron a finales de los ochenta. Además, en “4:13 Dream” los teclados y efectos digitales se han utilizado en su justa medida y sin abusar para nada de las posibilidades que actualmente ofrece la tecnología en lo que a sonido se refiere.

Hoy en día The Cure está compuesto por Robert Smith en voz y guitarra y por tres músicos que ya pasaron por el grupo en diferentes etapas como son Simon Gallup en el bajo, Jason Cooper en la batería y Porl Thomson en la guitarra. El hecho de que Gallup y Thomson, dos co-autores de temas tan legendarios como “Inbetween days”, “Just like heaven”, “Lullaby” o “Friday I’m in love”, vuelvan a trabajar junto a Robert Smith quizás sea el origen de esta evolución tan positiva por la que han pasado The Cure en “4:13 Dream”, un disco que tardó en ser publicado pero que sin duda alguna merece la pena escuchar. Desde aquí prometo no volver a juzgar a ningún grupo por su apariencia.

jueves, 22 de enero de 2009

Ronnie Wood

La verdad es que este mes de Enero ha sido un mes discreto en lo que a artistas destacados se refiere. Y es que los artistas también descansan por Navidad, así que es normal que la actividad de estos durante estas fechas se vea considerablemente reducida. La única noticia musical un poco reseñable de este mes puede que haya sido la edición en castellano de “Memorias de un Rolling Stone”, el libro autobiográfico publicado por Ronnie Wood (guitarrista de los Rolling Stones), así que creo que es un buen motivo para dedicar esta sección al que considero uno de los músicos más carismáticos de la historia del rock.

Nacido en Londres en el año 1947, Ronnie fue criado a la orilla del río Támesis en el seno de una familia pobre que paliaba su miseria a través de la música y el alcohol. En 1964, con únicamente diecisiete años, Ronnie inicia su andadura como músico profesional y desde entonces ha ido desfilando por distintas bandas, unas con más éxito que otras. Su primera formación fue The Birds, grupo que abandonaría más tarde para unirse a The Creation durante un breve periodo de tiempo. Con ninguna de las dos llegaría a grabar un disco y su repercusión mediática fue totalmente inexistente.

En 1967 Ronnie entra a formar parte como bajista del Jeff Beck Group, el grupo liderado por el guitarrista Jeff Beck, junto al cantante escocés Rod Stewart. En 1969 Ron y Rod abandonan el Jeff Beck Group para unirse a The Small Faces, grupo que con la entrada de ambos pasaría a llamarse The Faces. Durante los algo más de cinco años en los que The Faces estuvieron en activo, The Faces grabaron cuatro LP’s y llegaron a alcanzar un gran éxito en el Reino Unido. Actualmente The Faces continúan siendo un grupo muy influyente y respetado por bandas como los americanos The Black Crowes o los suecos Diamond Dogs.

En 1975, tras el abandono del guitarrista Mick Tylor y ya con The Faces disueltos, Ronnie Wood entra a formar parte de la banda de rock más importante de la historia de la música: The Rolling Stones. Desde su entrada en The Rolling Stones tras la trágica defunción de Brian Jones, Mick Tylor había logrado dotar de limpieza y virtuosismo al del grupo. Con la llegada de Ronnie Wood, The Rolling Stones recuperan la espontaneidad y el sonido sucio y natural de sus inicios, consiguiendo formar un tándem perfectamente compenetrado junto al propio Keith Richards. Si bien es cierto que los principales éxitos de la carrera de The Rolling Stones fueron grabados por Brian Jones y por Mick Tylor en las guitarras, con Ronnie Wood en la formación Sus Satánicas Majestades registraron discos tan importantes como “Some girls”, “Emocional rescue”, “Tatoo you” o “Undercover”. A pesar de ser el tercer guitarrista en pasar por el grupo, Ronnie Wood siempre ha sido considerado como un miembro más de The Rolling Stones y no como un músico contratado de los que no salen en las fotos promocionales ni saludan al final de los conciertos.

Actualmente Ronnie Wood compagina su militancia en The Rolling Stones con sus esporádicos proyectos en solitario y su excepcional faceta como pintor, de la cual son ya famosos sus retratos de estrellas del rock & roll. A todas estas formas de expresión artística ahora se le ha unido la escritura. Todavía no me ha sido posible leer su autobiografía pero promete ser una historia cargada de humor, surrealismo y detalles de lo más escabrosos, propios de un rockero de su edad. En cuanto tenga ocasión de hacerlo os transmitiré mi opinión particular sobre las memorias de este Rolling Stone.

Páginas web oficiales:
http://www.ronniewood.com
http://www.rollingstones.com