miércoles, 9 de enero de 2013

El Mariachi (Robert Rodríguez) 1992

Con motivo de mi viaje a México, el pasado mes de Noviembre por fin me dio por ver una película que tenía pendiente desde hacía mucho tiempo pero que nunca me había atrevido a hacerlo por miedo a perder el tiempo inútilmente viendo un bodrio infumable. Me estoy refiriendo a la primera de las tres películas de la llamada “Trilogía de México” de Robert Rodríguez: “El Mariachi”. Al final me decidí a verla única y exclusivamente porque venía a cuento con mi viaje, pero lo primero que diré sobre ella es que, afortunadamente, sólo dura ochenta minutos. ¡Madre mía del amor hermoso, qué mierda más gorda! A continuación voy a tratar de analizarla de la forma más objetiva y comprensiva que me sea posible aunque creo que va a ser un trabajo bastante complicado.

“El Mariachi” es la historia de una venganza y de una confusión. “Azul” (Reinol Martínez) es un antiguo socio del narcotraficante “Moco” (Peter Marquardt). Por motivos que no quedan del todo claros, “Moco” acaba siendo multimillonario mientras que “Azul” queda relegado a ser un simple y vulgar guardia de la prisión de un pueblo sin que sus colaboraciones con “Moco” hayan sido jamás recompensadas. Harto de esta desigualdad de suertes, “Azul” exige a “Moco” que le pague lo que es suyo (que no sabemos ni qué ni cuánto es), pero “Moco”, lejos de complacer a su antiguo socio otorgándole lo que le pide, manda a sus hombres para que lo maten sin que estos lleguen a conseguirlo. A raíz de este intento de asesinato frustrado, “Azul” clama venganza y, provisto de una funda de guitarra llena de armas, se desplaza a Ciudad Acuña donde “Moco” tiene su base de operaciones para acabar con él y con todos sus hombres. Es precisamente en Ciudad Acuña donde un joven mariachi (Carlos Gallardo) se dirige sin más equipaje que su guitarra en busca de trabajo como músico en algún bar o taberna. La funda de su guitarra y su vestimenta oscura le traerá serios problemas en Ciudad Acuña donde será confundido con “Azul” por los hombres de “Moco”. En todos los problemas que le provocan esta confusión, “El Mariachi” sólo contará con la ayuda y el apoyo de “Dominó” (Consuelo Gómez), la camarera del único local que le ofrece trabajo como mariachi.

“El Mariachi” es una película de auténtico culto para los seguidores de Robert Rodríguez y fue la primera parte de la que posteriormente se convertiría en una trilogía formada además por las secuelas “Desperado” (1995) y “Érase una vez es México” (2003), eso sí, ya con Antonio Banderas como protagonista. Para el rodaje de “El Mariachi” Robert Rodríguez contó únicamente con un presupuesto de 7.000 dólares pero aún así, en los años siguientes recibió gran cantidad de premios por ella como por ejemplo son el Premio de la crítica en el Deauville Film Festival de 1993, el Premio de la audiencia a la mejor dramatización en el Sundance Film Festival de 1993, el Premio Independent Spirit Award al mejor director y productor en 1994 y el Premio ACE a la mejor ópera prima también en 1994.

Dejando ya la objetividad y los datos meramente informativos a un lado (ya no aguanto más), sólo puedo decir que a mí “El Mariachi” me parece una auténtica y descomunal montaña de estiércol cinematográfico. Ni la historia es original (una puta confusión resuelta a tiro limpio), ni la trama está bien trazada, ni los diálogos son complejos o inteligentes, ni los personajes están bien interpretados, ni los ambientes están bien creados, ni los trabajos de realización están depurados, ni la fotografía es clara, ni la banda sonora es buena, ni los “gags” presuntamente cómicos hacen gracia, ni absolutamente nada de nada de la película tiene un ápice de calidad. Sólo viendo el reparto uno ya se puede dar cuenta de que no estamos hablando de un elenco de actores que destaque por su currículum cinematográfico precisamente. Prueba de ello es que en “Desperado” se quitaron de encima a Carlos Gallardo dándole un papelillo más terciario que secundario. Pero ya no son sólo los actores lo que crujen por todos los lados, es que la cámara se mueve, el sonido es lamentable y la historia en sí no tiene ni pies ni cabeza. Vamos, un auténtico despropósito.

Todos los premios y reconocimientos cinematográficos que en su día se le otorgaron a “El Mariachi” están muy bien y todo lo que queramos, pero a mí personalmente para lo único que me sirven a mí es para confirmar mis sospechas de que el trabajo de los críticos cinematográficos es uno de los trabajos más fáciles y más inútiles del mundo; y que a la hora de decidir sobre si ver una película o no jamás deben ser tenidos en cuenta porque la mierda más grande del universo pueden llegar a convertirla en una obra maestra únicamente con cuatro artículos de opinión positivos y tres estatuillas de hojalata otorgadas en una gala. Lamentable.

sábado, 5 de enero de 2013

El Caballero Oscuro: La leyenda renace (Christopher Nolan) 2012

Para terminar con el ciclo de reseñas de las películas de Batman dirigidas por Chistopher Nolan que empecé allá por el mes de Agosto, por fin le toca el turno a la tercera de la por ahora trilogía: “The Dark Knight rises” o como se ha traducido aquí en España: “El Caballero Oscuro: La leyenda renace”. Fui a verla al cine cuando la estrenaron pero no he querido reseñarla antes porque las películas que voy a ver al cine me gusta verlas una vez más antes de escribir sobre ellas. Entre los imbéciles que llegan tarde a la sala y buscan sus butacas a oscuras sin importarles un carajo si molestan a la gente que tienen tras ellos o no, y los típicos babosos que sorben sus refrescos cuales osos hormigueros, que desempapelan caramelos y galletas y que rascan con ansia sus cajas de palomitas en busca de un puñado de ellas que echarse a la boca como si llevaran cuatro días sin comer ni cenar, al final uno siempre acaba perdiéndose algún detalle de la película. Así que, una vez revisionada tranquilamente en el DVD de casa, creo que ya estoy en disposición de hablar con criterio sobre ella.

Tras la falsa autoinculpación por la muerte del fiscal del distrito Harvey Dent (ya convertido en el malvado villano Dos Caras) cuando éste trataba de asesinar al Comisario Gordon y a su familia, Batman se convierte en un fugitivo buscado por la justicia de Gotham. Eso, sumado a la entrada en vigor de la estricta Ley Dent con la que la ciudad se mantiene limpia de crimen y delincuencia, acaba provocando la retirada de Batman de las calles durante ocho largos años. Bruce Wayne (identidad real de Batman por si alguien va un poco perdido a estas alturas, que todo podría ser), por su parte, también permanece durante todo este tiempo retirado de la escena pública y de los actos sociales a los que solía acudir, convirtiéndose en una especie de ermitaño que vive enclaustrado en su mansión, destrozado físicamente por las lesiones que su vida de superhéroe le han ocasionado y hundido psicológicamente por la trágica pérdida de su amada Rachel Dawes y por el triste final que se vio obligado a darle al superhéroe que un día creó con el fin de luchar contra el mal y la injusticia de Gotham City. Toda esta calma se rompe cuando en la vida de Bruce Wayne aparecen de forma prácticamente simultánea la ladrona Selina Kyle (Anne Hathaway), la millonaria Miranda Tate (Marion Cotillard) y el terrorista Bane (Tom Hardy). Todos ellos le acarrearán una serie de problemas que incluso llegarán a poner en peligro a la propia ciudad de Gotham, y a salir de los cuales le ayudarán, como siempre, el Comisario Gordon (Gary Oldman), su mayordomo Alfred (Michael Caine), el ingeniero de Industrias Wayne Lucius Fox (Morgan Freeman) y el joven agente de la policía de Gotham John Blake (Joseph Gordon-Levitt).

Lo primero que tengo que decir de “El Caballero Oscuro: La leyenda renace” es que, con diferencia, se trata de la más floja de las tres películas de Nolan. “Batman begins” fue el comienzo de la historia y causó verdadera sensación al suponer un cambio radical con respecto a las anteriores películas de Tim Burton y Joel Schumacher, con un reparto excepcional y una seriedad hasta ese momento inédita en lo que a adaptaciones al cine de las historias de Batman se refiere. Por lo que respecta a “El Caballero Oscuro”, ni qué decir tiene que es una película que ya ha pasado a formar parte de la historia del cine por la magistral interpretación del malogrado Heath Ledger dando vida al Joker. En cambio “El Caballero Oscuro: La leyenda renace” no aporta absolutamente nada por lo que podamos destacarla o por lo que en un futuro pueda ser recordada. Se trata de un buen “film” de acción, con unos efectos especiales justos, creíbles y muy bien conseguidos, pero la historia en sí no resulta demasiado original y, pese a no ser aburrida ni mucho menos, no deja de ser la clásica historia del malo malísimo que se apodera de una ciudad con bomba atómica apunto de estallar incluida, y en la que los buenos buenísimos se unen ante la adversidad para arrebatarle el control al malo y devolver al pueblo la paz y la armonía. Pero lo peor de todo es que en esta ocasión Batman como tal prácticamente no aparece en toda la película. Los personajes principales de “El Caballero Oscuro: La leyenda renace” son Bruce Wayne, el agente John Blake, el Comisario Gordon, Catwoman y Bane, pero lo que es Batman con el traje negro, la máscara y la capa, me atrevería a decir que no aparece ni durante media hora en la totalidad de la película.

Para mí lo mejor de toda la película es la aparición de Catwoman. Igual decir que lo mejor de una película es la tía buena queda como el típico comentario machote, pero es totalmente cierto. Y ya no es sólo por el precioso rostro, los enormes ojos y el espectacular físico enfundado en un traje de licra negro de Anne Hathaway (que también), sino por el aire enigmático que le da al personaje, por lo bien que se maneja en el papel de “femme fatale” y por su magnífico estado de forma y el genial dominio de las artes marciales que demuestra. Quizás haya quien piense que la Catwoman de Michelle Pfeiffer con su traje de charol recosido es inmejorable, pero es que aquella no era del todo fiel al personaje de los cómics, aquella era una chiflada en busca de venganza y no una ladrona de guante blanco como sí ocurre con la Catwoman de Anne Hathaway.

En cuanto a Bane (Tom Hardy), John Blake (Joseph Gordon-Levitt) y Miranda Tate (Marion Cotillard), los nuevos personajes de esta entrega, pues simplemente decir que sus puestas en escena son del todo correctas y que no hay mucho que opinar, objetar ni resaltar sobre ellas aunque los tres son actores bastante poco expresivos, todo hay que decirlo. El caso de Bane es especial porque, un poco como ocurría con El Duende Verde en Spiderman, al tener el rostro prácticamente tapado por la máscara resulta imposible juzgar demasiado sus dotes interpretativas y su credibilidad a la hora de pronunciar esos discursos de llamamiento a la anarquía que hace el personaje, más propios de Sánchez Gordillo que de un tío como un armario ropero de grande. Pero bueno, lo dicho, nada que objetar. Por lo que respecta a los personajes de Bruce Wayne (Christian Bale), el Comisario Gordon (Gary Oldman), Alfred (Michael Caine) y Lucius Fox (Morgan Freeman), pues nada que no dijera en la primera de las reseñas. Todos ellos son grandísimos actores interpretando personajes a los que ya habían encarnado en dos ocasiones, así que era harto improbable que en “El Caballero Oscuro: La leyenda renace” defraudaran a alguien.

Aunque el final de “El Caballero Oscuro: La leyenda renace” deja una puerta abierta para posibles secuelas, mi opinión es que deberían dejar la historia y el personaje como está porque tratar de exprimir más el limón sería un error. La saga como trilogía ha quedado muy bien y en ella han salido grandes personajes de las historietas de Batman como son Ra's Al Ghul, el Espantajo, el Joker, Dos Caras, Catwoman, Bane y Thalia Al Ghul. Efectivamente faltan personajes tan míticos como el Acertijo, el Pingüino, Mr. Freeze, Hiedra Venenosa y un largo etcétera, pero tampoco creo que sea necesario sacarlos a todos (y más cuando alguno de ellos es ridículo de cojones), así que, por favor, que lo dejen ahí.

martes, 1 de enero de 2013

Feliz 2013

Estimados lectores del blog de El Artista Multimedia:

Nuevamente me vuelvo a dirigir a vosotros para desearos a todos un feliz año 2013 y que la situación económica y social que se está viviendo a lo largo de todo el planeta os afecte en la menor medida posible. Son momentos duros que tenemos que afrontar con filosofía, actitud positiva y permaneciendo unidos todos aquellos que somos susceptibles de ser jodidos de alguna u otra forma.

Como ocurrió en el año 2011, durante este 2012 también he tenido temporadas de ausencia prolongada en el blog, causados principalmente por importantes picos de trabajo con viajes al extranjero incluidos. Ha sido un año de eventos importantes, de viajes, de estrenos de películas y de publicaciones de discos fantásticos, pero por falta de tiempo me ha sido imposible dar cuenta de todo y alguna cosa se me ha quedado en el tintero. El caso es que, con más o menos tiempo para dedicarle al blog, aquí estamos un año más (y ya vamos por el séptimo) para seguir dando guerra por la red.

Sin mucho más que decir, El Artista Multimedia os desea a todos lo mejor para este 2013 y os manda un cordial saludo.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Celebration day (Led Zeppelin) 2012

Si hace unos días os hablaba de la reedición en DVD del “Alchemy Live” de Dire Straits catalogándola de “regalo de los Dioses”, perfectamente podría usar esas mismas palabras para calificar este “Celebration day” de Led Zeppelin. En este caso no se trata de la remasterización de un concierto antiguo en formato DVD sino de la edición en CD y DVD de un concierto que no por ser relativamente actual es menos histórico. Me refiero al concierto de reunión de Led Zeppelin celebrado el día 10 de Diciembre del 2007 en el estadio O2 de Londres que, cinco años después, por fin ha sido publicado.

Recuerdo como si fuera ayer la expectación que creó en los medios de comunicación, páginas web y foros de fans la noticia de la reunión de Led Zeppelin. Después de que en 1980 falleciera John Bonham y, en consecuencia, la banda decidiera disolverse definitivamente; Robert Plant, Jimmy Page y John Paul Jones volvían a reunirse encima de un escenario bajo el nombre de Led Zeppelin para interpretar en un único concierto los temas míticos de una de las bandas más importantes de la historia del rock. Pero la noticia no sólo estaba en que los tres supervivientes del grupo volvían a reunirse después de tantos años sin tocar juntos, es que además lo hacían reclutando a Jason Bonham, hijo del difunto John Bonham, como batería de la formación. Y claro, con un acto tan bonito y tan romántico como es que los Led Zeppelin se reúnan veintisiete años después con el heredero de Bonham en la batería, no hubo lugar a ningún tipo de crítica ni comentario tocapelotas por parte los fans más puristas, siempre reticentes a este tipo de reuniones. Tras mucho hablar y mucho escribir sobre el tema, finalmente llegó la fecha mágica del 10 de Diciembre de 2007. El evento tuvo lugar en el estadio O2 de la ciudad de Londres y a aquel que pudo conseguir entradas podríamos decir que le tocó la lotería. Como cualquiera podrá imaginarse, los días, semanas y meses posteriores al concierto en YouTube se produjo un auténtico aluvión de subidas de vídeos de la actuación, grabados todos ellos con teléfonos móviles y con cámaras fotográficas de bolsillo. Evidentemente la calidad de imagen y sonido de aquellos vídeos era de todo menos buena, pero más o menos ya se podía intuir el estado de forma en el que se encontraban Plant, Page y Jones, así como las dotes como batería de Jason Bonham. Incomprensiblemente han tenido que pasar cinco años para que Warner, Atlantic o quien quiera que sea el responsable, haya decidido editar este concierto en audio y en vídeo bajo el título de “Celebration day” y, por lo tanto, para que todos los seguidores del grupo que no tuvimos la suerte de estar presentes en el O2 podamos ver de una vez por todas lo que pasó allí desde el principio hasta el final y con una calidad digna.

“Celebration day” es un “digi-pack” compuesto por dos CD’s y dos DVD’s. Obviamente los CD’s contienen la grabación del audio del concierto completo, un total de dieciséis pistas divididas en ocho pistas por cada uno de los CD’s. En cuanto a los DVD’s, el primero de ellos contiene la grabación del concierto propiamente dicho y el segundo una serie de materiales adicionales como el ensayo general del concierto que tuvo lugar el día 6 de Diciembre de 2007 en los Shepperton Studios de Middlesex (Reino Unido) y una recopilación de cortes de diferentes noticiarios donde se anuncia y se comenta la noticia de la reunión de Led Zeppelin. Centrándonos en el contenido realmente interesante de “Celebration day” que son las grabaciones del concierto, tanto en audio como en vídeo, decir que en el “set-list” no hay demasiadas sorpresas aunque alguna que otra sí que nos encontramos. Como no podía ser de otra forma, entre los temas que ese día interpretaron Led Zeppelin estuvieron “Good times bad times”, “Black dog”, “In my time of dying”, “Since I've been loving you”, “Dazzed and confused”, “Stairway to Heaven”, “The song remains the same”, “Kashimir”, “Whole lotta love”, “Rock and Roll” y la mayoría de los clásicos de la banda a excepción de “Immigrant song” y “Heartbreaker” que quizás sean las dos únicas canciones que se echan en falta en el repertorio. Como rarezas o temas poco habituales dentro de los conciertos de Led Zeppelin de los setenta se podría destacar la inclusión del tema “For your life” publicado en 1976 dentro del álbum “Presence” y que nunca antes Led Zeppelin había interpretado en directo, y la puesta en escena de “Trampled under foot”, presentada como una canción inspirada en la canción “Terreplane blues” de Robert Johnson e interpretada con un ritmo algo más pausado que la registrada en 1975 durante su mítico concierto del Earl's Court de Londres.

Teniendo en cuanta que por aquel entonces Robert Plant tenía cincuenta y ocho años, Jimmy Page sesenta y tres y John Paul Jones sesenta y uno, sobre todas las cosas hay que decir y destacar que los tres conservan un estado de forma excepcional, tanto física como musicalmente. Evidentemente este concierto no se puede comparar ni con el del Earl's Court de 1975 no con el del Madison Square Garden de 1976 y sería de estúpidos supinos intentar soltar el típico comentario crítico que siempre sale después de todas las reuniones de grandes bandas de rock como es el de: “¡No es lo mismo, antes tenían más garra, más gancho y más potencia!”... ¡Nos ha jodido, como que han pasado más de treinta años desde la época gloriosa del grupo!... Este tipo de reuniones puntuales de bandas legendarias hay que tomárselas como un regalo del grupo hacia los fans más jóvenes y, por qué no, hacia ellos mismos. Lo que pasa es que, en general, hay dos formas de volver: De forma digna y respetable o de forma indigna y lamentable. En este caso los Led Zeppelin volvieron de forma muy, pero que muy digna. Sí, bajaron el tono de algunas canciones, algunos solos de guitarra no fueron tan incendiarios como antes, posiblemente “Immigrant song” no la hicieran porque Robert Plant a estas alturas sería incapaz de llegar tan alto, y no es lo mismo ver a Jimmy Page con el mono de los dragones y a Robert Plant y John Paul Jones con sus blusas estampadas y sus pantalones de campana que verlos a todos con camisa y pantalón; pero en general hicieron un concierto que rozó el excelente y yo, personalmente, desde que me puse el DVD hasta que terminó el concierto, no pude dejar de esbozar una sonrisa de satisfacción al ver lo que estaba viendo.

Después de analizarlos individualmente podríamos resumir diciendo que están todos geniales para la edad que tienen. Posiblemente Robert Plant sea el que más ha acusado el paso del tiempo a pesar de ser el más joven de la formación. Pero claro, después de tanto tiempo forzando las cuerdas vocales para conseguir sus característicos falsetes es del todo natural que con cincuenta y ocho años haya perdido cualidades y que, por lo tanto, sea necesaria la bajada de algún tono que otro en según que temas. Pero aún así, defiende las canciones con toda la dignidad del mundo y sin hacer ningún esfuerzo sobrehumano, por lo que no he podido dejar de acordarme de Axl Rose y de sus actuales chillidos de gorrino degollado. Jimmy Page es el que más en su salsa demuestra estar con sus muecas, su sonrisa y sus guiños de complicidad con el resto de la banda. Es cierto que el pelo totalmente blanco le hace parecer más viejo de lo que realmente es, pero guitarrísticamente se conserva a las mil maravillas y sigue poniendo los pelos de punta con sus solos de guitarra y cuando empuña el arco de violín para psicodelizar en “Dazzed and confused”. El único pero que se le podría poner es que en un momento tan apoteósico como es el solo de “Stairway to Heaven”, se atasca un poco y acaba haciendo lo que buenamente puede para sacar la canción adelante, pero nada más que objetar a su actuación. En cuanto a John Paul Jones, yo he descubierto su importancia y su peso en el sonido de Led Zeppelin en este concierto. Uno cuando habla de Led Zeppelin siempre piensa en Robert Plant y en Jimmy Page, y casi nunca nadie habla de John Paul Jones por su carácter discreto, siempre colocado un nivel por detrás de ambos. Aquí, al haber quedado atrás las excentricidades de Plant y Page, la única protagonista del concierto es la música y se aprecia mucho mejor lo fantástico músico que es John Paul Jones, tanto en el bajo eléctrico como en los teclados. Además, el catálogo de bajos que se gasta el amigo, con un Fender Jazz Bass sin trastes y otro de ocho cuerdas sobresaliendo por encima de los demás, es realmente brutal.

Pero si hay alguien que se merece el Oscar al mejor actor de reparto en este concierto ese es Jason Bonham. Su estilo en la batería es tan sumamente fiel al de su padre que resulta hasta emocionante ver a alguien llevar con tanta clase, tanta calidad y tanto orgullo el legado de Bonzo. Durante todo el concierto se le nota totalmente centrado a pesar de tener la responsabilidad de dirigir a la banda de rock más importante de la historia detrás de la clásica batería de metacrilato anaranjado configurada de forma idéntica a la que solía tocar John Bonham. Pero esta concentración se convierte en emoción en los momentos en los que Robert Plant lo presenta ante el público y cuando la banda se retira del escenario camino de los camerinos. Su cara de satisfacción después del concierto, los abrazos que le da toda la banda y las miradas que lanza al cielo, señalando con los índices, golpeándose el corazón y tocándose el tatuaje que luce en su hombro izquierdo con los tres círculos que representan a su padre dentro del grafismo de Led Zeppelin, demuestran que para él todo aquello fue un sueño hecho realidad. Y así mismo lo demuestra con el texto que escribe en el libreto del disco.

Habrá a quien este tipo de regresos le parezca una forma de resucitar a los muertos. Habrá quien piense que los grupos disueltos están bien donde están y que es mejor acordarse de lo que fueron que verlos cayéndose de viejos encima del escenario. Habrá quien piense que Led Zeppelin nunca deberían haber vuelto tras el fallecimiento de John Bonham. Pero lo que es a mí, me encanta que hayan vuelto, me encanta que lo hicieran de la manera que lo hicieron, me encanta que lo hicieran con Jason Bonham en la batería y me encanta que lo hayan grabado todo y que por fin lo hayan publicado de forma oficial. Creo que este regreso de Led Zeppelin dejó el listón muy,muy alto para todas aquellas bandas legendarias ya disueltas que se planteen volver a los escenarios después de tantos años, porque las comparaciones van a ser inevitables.

domingo, 23 de diciembre de 2012

El Caga Quió

Un año más, ya ha llegado la Navidad. Pese a vivir momentos difíciles en el país, en el continente y en el mundo en general, durante las próximas dos semanas las calles de las ciudades se iluminarán y los hogares de todo el mundo se decorarán con estrellas fugaces luminosas, copos de nieve parpadeantes, abetos arrancados de cuajo con esferas colgantes y guirnaldas purpurinosas, Papá Noeles funambulistas retando desde las barandillas de los balcones a las leyes de la gravedad, y portales de Belén de estilos y diseños diferentes y variados. Pero si hay un elemento decorativo y tradicional en mi Cataluña natal, ese es el “Caga Tió”.

El “Tió de Nadal” (popularmente también llamado “Caga Tió”), es un personaje mitológico catalán con varios siglos de historia. Se trata de un tronco dotado de ojos, nariz, boca y barretina, al que desde el día de la Inmaculada Concepción y hasta el día de Nochebuena hay que ir dándole de comer todas las noches (al contrario que los Gremlins) y taparle con una manta para que no tenga frío. Cuando llega la Nochebuena, los niños de la casa se acercan a él y empiezan a arrearle una somanta de palos con un bastón hasta que el pobre tronco no aguanta más la presión y comienza a cagar dulces, caramelos y turrones como si no hubiera mañana. Mientras le propinan la cruel paliza, los niños han de ir entonando el siguiente cántico a modo de ritual pagano: “Caga Tió, caga torrons, d’ametlles y pinyons, y si no cagues... Cop de bastó!” Y claro, aterrorizado por estar rodeado y sin escapatoria de un grupo de niños sádicos y sin escrúpulos que, cuales personajes de “La Naranja Mecánica” de Kubrick, no dejan de sacudirle con un palo sin piedad, al pobre tronco no le quedan más cojones que cagar lo que le piden a pesar de carecer de aparato digestivo.

Cualquiera que me conozca o me haya leído un poco ya sabrá que soy catalán pero que mis orígenes son aragoneses, concretamente de La Puebla de Híjar, en el Bajo Aragón Histórico. A pesar de que esta tradición también tuvo su momento en Aragón (la “Tronca de Nadal”), con el paso de los años se ha ido difuminando hasta perderse prácticamente del todo. Es por eso que yo he querido recuperarla de nuevo dotándole de un carácter más propio de las tierras bajoaragonesas que tan bien conozco y a las que tanto adoro. Así pues, lo primero que he hecho ha sido eliminar algo tan catalán como la barretina y cambiarla por un cachirulo baturro bien majo. En segundo lugar he rebautizado al personaje y en lugar de “Caga Tió” le he llamado de una forma mucho más adecuada: “Caga Quió”. Y por último, he compuesto una nueva canción con mucho sentimiento y con un carácter más propio de nuestra tierra que dice así: “Caga Quió, caga copón, guirlaches y melocotón, y si no cagas... ¡Estacazo que te crió!”.

En la siguiente fotografía todos los lectores del blog de El Artista Multimedia tenéis la gran suerte de poder ver en exclusiva el primer “Caga Quió” de la historia, un nuevo e innovador elemento navideño que a buen seguro creará tendencia y perdurará a lo largo de las generaciones venideras. Feliz Navidad a todos.


Autor: El Artista Multimedia, innovando tradiciones.