domingo, 7 de julio de 2013

Apocalyptic love (Slash featuring Myles Kennedy and The Conspirators) 2012

Sin lugar a dudas, para el que escribe éste fue el mejor disco del año 2012. La verdad es que decir esto no es decir mucho ya que el volumen de mierda musical que salió al mercado durante el año pasado fue bastante importante, y con esa frase puede parecer que lo que quiero decir es que Slash es el rey tuerto en el país de los ciegos. No es esa mi intención sino todo lo contrario. Lo que quiero decir es que “Apocalyptic love” es una bocanada de aire fresco, un rayo de luz de esperanza y calidad musical que destaca con muchísima diferencia entre toda la montonera de estiércol que invade las estanterías de nuestras tiendas de discos habituales. No tuve tiempo de reseñarlo justo después de que viese la luz, pero como nunca es tarde si la dicha es buena, pues lo voy a hacer ahora que no creo que a nadie le importe.

Allá por Septiembre del año pasado ya escribí sobre “Made in Stoke”, el primer DVD en directo de la carrera en solitario de Slash que registró en su pueblo como resumen de la gira de conciertos promocionales de su álbum homónimo. En él, y durante toda la gira, Slash se acompañó sobre el escenario de un par de músicos canadienses llamados Todd Kerns (bajo) y Brent Fitz (batería), de su viejo amigo Bobby Schneck (guitarra rítmica) y de Myles Kennedy, vocalista de la banda Alter Bridge cuya voz ya quedó registrada en los temas “Starlight” y “Back from Cali” del primer álbum de Slash. Viendo el DVD yo nunca tuve la sensación de estar viendo a una mega estrella mundial acompañada de un puñado de músicos de sesión como puede pasar en los conciertos de Mark Knopfler, Steve Vai, Joe Satriani o de cualquier otro “Guitar Hero”. Aquí, de principio a fin el espectador está viendo a una banda de hard-rock totalmente compacta, como si llevaran diez o quince años de carrera juntos. Ese grado de compenetración, esa fuerza como banda y esa presencia encima de un escenario no podía ser desaprovechada así que en cuanto acabó la gira no tardaron el meterse en el estudio (todos salvo Bobby Schneck) para grabar el LP que nos ocupa.

Pese a que el nombre que aparece en la portada del disco con la tipografía más grande sea el de Slash, en esta ocasión el subtítulo “Featuring Myles Kennedy and The Conspirators” ya deja ver que sí, que es un disco de Slash (para que se entere todo el mundo de que el guitarrista de la chistera ha vuelto para quedarse), pero que tanto Myles Kennedy como Todd Kerns y Brent Fitz (The Conspirators) también tienen su peso específico en la composición y grabación de los temas y que ya no se trata de un disco de Slash con sus amigos como artistas invitados como sí ocurría en el anterior disco sino el trabajo de una banda con cara y ojos. Tras un año entero de escucha del álbum y conociendo bastante al dedillo toda su discografía post-Guns N’ Roses, me atrevería a decir sin dudarlo ni un segundo que ésta es la mejor formación con la que ha trabajado Slash desde el año 1995. Ni los Snakepit de Eric Dover, Matt Sorum, Gilby Clarke y Mike Inez; ni los Snakepit de Rod Jackson, Ryan Roxie, John Griparic y Matt Laug; ni los Velvet Revolver de Scott Weiland, Duff McKagan, Matt Sorum y Dave Kushner. Evidentemente con todos hizo grandes temas (con unos mejores que con otros) pero con ninguno de ellos consiguió cuajar un buen LP ni desplegar unos buenos conciertos como sí lo ha conseguido con Myles Kennedy and The Conspirators. Pero no sólo porque de una vez por todas ha conseguido un vocalista a la altura de su talento musical como es Myles Kennedy (impresionante lo que puede llegar a hacer este hombre con su voz), sino porque el disco en sí carece de fisuras ni elementos sobrantes que si pudieras te gustaría cambiar como ocurría con los anteriores trabajos de Slash. Escuchando cualquiera de los discos de los diferentes Snakepit y, sobre todo, los de Velvet Revolver, uno decía siempre eso de: “Sí, vale, no suena mal pero con Guns N’ Roses...”. Escuchando “Apocalyptic love” uno consigue algo hasta ahora inimaginable que es olvidarse de que el tío que toca la guitarra perteneció a Guns N’ Roses. Puede parecer increíble pero es cierto.

Destacar algún tema concreto del disco es una tarea bastante complicada puesto que todo él es una pieza compacta y difícilmente divisible, pero puestos a elegir los “singles” del disco por llamarlos de alguna manera sí que podríamos nombrar algunos temas como “Apocalyptic love”, “One last trill”, “You are a lie”, “Hard & fast” o “Halo” como piezas representantes del estilo hard-rock más contundente de mediados de los 90’s; “Anastasia”, cuya introducción recuerda en parte al “Babe I’m gonna leave you” de los Led Zeppelin pero cuyo cuerpo es un hard-rock metallero denominación de origen con un cierto toque épico; “Not for me”, posiblemente el tema más apoteósico del disco donde Slash se recrea en los solos central y final del tema y donde Myles Kennedy sube desde los niveles más bajos de su garganta hasta unos niveles de agudos imposibles; y la única balada del disco titulada “Far away”, que siendo balada no por ello es pastelosa o mierder como se podría haber esperado. Vamos, que al final he acabado nombrando casi todos los temas del álbum. Al margen de particularidades, el sonido global del disco es fresco y nada anticuado como ocurre cuando músicos de los 90’s reaparecen para intentar hacer lo mismo que hacían cuando estaban en el punto álgido de su carrera pero veinte años después. “Apocalyptic love” es un disco de un hard-rock totalmente adaptado a los tiempos que no suena para nada casposo, rancio o anacrónico.

Evidentemente nadie va a descubrir nada de Slash ni de sus cualidades como guitarrista a estas alturas de la vida, pero el tándem que ha formado con Myles Kennedy, un tío con personalidad propia, con talento vocal, creativo y compositivo tiene una pinta acojonante si éste llegara a tener continuidad. Un tipo como Myles Kennedy era justo lo que venía necesitando Slash desde hacía muchos años para salir un poco de la mediocridad en la que injustificadamente se ha visto envuelto durante años. Evidente e irremediablemente Slash siempre será el ex–guitarrista de Guns N’ Roses y en sus conciertos nunca podrán faltar ni “Sweet child o’ mine”, ni “Paradise City”, pero si éstos pueden ser interpretados por un vocalista a la altura de las circunstancias y además ir acompañados de temazos como los que componen “Apocalyptic love”, pues mejor que mejor. Esperemos que esta hermandad Slash-Kennedy dure por muchos años.

lunes, 1 de julio de 2013

Searching for Sugar man (Malik Bendjelloul) 2012

Yo creo que a estas alturas todo Cristo sabrá qué es eso de “Searching for Sugar man”. Sí, lo sé, ya voy tarde, pero bueno, por si todavía hay alguien que vaya más rezagado que yo (que ya es decir), pues voy a dar unas pequeñas pinceladas sobre la sinopsis de la película para ponernos en situación.

“Searching for Sugar man” es el poligalardonado documental sobre la vida y obra del cantautor underground de origen mexicano afincado en Detroit conocido como Rodríguez. A principios de los años setenta Rodríguez grabó dos álbumes titulados “Cold Fact” (1970) y “Coming from Reality” (1971) pero el poco éxito de sus trabajos en el mercado musical americano, ya sea por la incomprensión del público o por la falta de promoción por parte de la compañía discográfica, provocó que enseguida abandonara el mundo de la música teniendo que volver de nuevo a su profesión de empleado de la construcción. Lo que no se imaginaba de ningún modo es que, mientras él volvía a los andamios para ganarse la vida tras fracasar en el difícil negocio de la música, durante los años setenta y ochenta en Sudáfrica su álbum “Cold Fact” se convertiría en todo un símbolo en la lucha contra el apartheid gracias a sus letras comprometidas y reivindicativas, llegando a convertirse en el ídolo anónimo de toda una generación. Nadie sabía nada del artista conocido como Rodríguez pero todos los jóvenes sudafricanos conocían sus canciones, algunas de ellas incluso prohibidas por la censura. Fueron miles las leyendas urbanas que circularon sobre Rodríguez, sobre su procedencia, sobre su vida e incluso sobre su hipotética trágica muerte, pero nunca jamás nadie llegó a saber la verdad sobre él. Fue a mediados de 1990 cuando un fan del artista (Stephen “Sugar” Segerman) y un escritor y periodista musical (Craig Strydom) decidieron comenzar la búsqueda de Rodríguez siguiendo pistas, atando cabos y entrevistándose con diferentes personajes del hipotético entorno de Rodríguez, hasta que finalmente consiguieron dar con él e incluso hacerle volver a la música. “Searching for Sugar man” trata precisamente sobre todo esto.

Al margen de lo fascinante que pueda resultar la historia, de la forma tan brillante en la que Malik Bendjelloul consigue que el espectador se ponga en contexto, de lo admirable que fue el trabajo de las dos personas que decidieron aunar esfuerzos para ponerse a buscar a Rodríguez y de la sensación de injusticia artística con la que uno se queda al final del documental; la verdad es que no tiene ni punto de comparación el haber visto “Searching for Sugar man” durante la semana del estreno que haberlo visto en DVD varios meses más tarde. ¿Qué por qué? Pues porque no es lo mismo ver un documental sobre la búsqueda de un artista desaparecido de cuya vida no se sabe absolutamente nada desde hace cuarenta años sin tener ni puta idea de cómo va a terminar la historia, que verlo después de que todo el mundo hable de él, de haber escuchado unas cuantas veces la banda sonora de la película en Spotify, de haber visto al mismísimo Rodríguez actuando en decenas de grabaciones de YouTube e incluso de haberlo visto programado en el cartel del festival Primavera Sound celebrado en mi misma ciudad (aunque luego se cayera y no llegara a venir). Supongo que es algo inevitable el enterarse del final de la historia, mucho más incluso que si se tratase de una película normal y corriente puesto que los Spoilers son hasta cierto punto evitables pero a un tío de verdad que va actuando por medio mundo no se le puede esconder para que nadie se entere de que lo han encontrado, pero la cuestión es que este hecho no deja de quitarle como mínimo un 70% de encanto y emoción al metraje.

A pesar de haberlo visto sin la emoción de no saber cómo iba a terminar todo, reconozco que el trabajo que hay detrás del documental es sencillamente genial. Tanto por lo que respecta a la investigación llevada a cabo por Stephen “Sugar” Segerman y Craig Strydom, como por el trabajo de recreación de los ambientes de las calles y los antros de mala muerte del Detroit de los años sesenta. Además, la banda sonora (que fue el principal motivo por el que me interesé por este documental y no tanto por las buenas críticas que pudiera tener o por la infinidad de recomendaciones que he recibido sobre él durante los últimos meses) ya de por sí vale muchísimo la pena te guste el género documental o no.

La pregunta que uno se hace al final de “Searching for Sugar man” es la siguiente: ¿Cuántos casos de talentos incomprendidos y desaprovechados habrá habido a lo largo de la historia (aunque no hayan sido iconos contraculturales de ninguna generación) y cuántos grandes artistas nos habremos perdido por el simple hecho de no haber pasado el siempre discutible filtro del criterio de los empresarios de la industria musical? No tengo ningún dato que lo confirme ni me pienso poner a investigarlo como hicieron Segerman y Strydom porque ahora mismo he quedado, pero me atrevería a decir sin miedo a equivocarme que el caso de Sixto Rodríguez no es ningún caso aislado ni ninguna excepción que confirma la regla.

sábado, 11 de mayo de 2013

Ariel Rot presenta su nuevo disco “La Huesuda” en los conciertos de Radio 3

El último disco que grabó Ariel Rot se titulaba “Solo Rot” y aquello fue allá por el año 2010. Tres añazos han tenido que pasar para que el que fuera guitarrista de grupos tan fundamentales como Tequila y Los Rodríguez se haya vuelto a meter en el estudio de grabación para registrar un nuevo álbum en solitario. En todo este tiempo el argentino no ha dejado de trabajar. Además de colaborar junto a Jaime Urrutia en el programa “La Ventana” de la cadena SER, tras la publicación de “Solo Rot” Ariel se embarcó en una larga gira promocional de su disco actuando en diferentes salas de conciertos del país. A esta gira de conciertos con banda y en eléctrico le siguió otra gira que llevó a cabo él solito, sin acompañamiento alguno, por teatros y pequeñas salas de aforo reducido la cual se alargó hasta bien entrado el año 2012. Finalmente, el pasado día 7 de Mayo salió a la venta un nuevo trabajo de Ariel Rot titulado “La Huesuda”, y qué mejor manera de presentarlo que hacerlo en los conciertos de Radio 3. Si no pudiste verlo en su momento y te interesa saber cómo suenan las nuevas canciones del músico argentino, a continuación os adjunto la actuación íntegra dividida en cuatro partes. Espero que lo disfrutéis.

domingo, 21 de abril de 2013

Homo Sibaris

Últimamente se está poniendo muy de moda todo lo relacionado con el mundo de la cerveza. La cerveza siempre había sido la bebida alcohólica barata por excelencia y su consumo era propio de chiringuitos playeros, de bares Manolo, de conciertos en vaso de plástico, de cañita acompañando unas tapas o de botella de litro en el parque con los colegas. Pero de un tiempo a esta parte la concepción de la cerveza está cambiado de forma radical, llegándose a convertir en todo un producto digno de estudios y análisis gastronómicos de lo más sofisticados, alcanzando niveles similares a los del vino. Y esto se está notando, por ejemplo, en que los bares e hipermercados cada vez ofrecen más variedad de marcas, procedencias y tipos de cerveza; en la proliferación de carteles anunciadores de catas, cursos de fabricación, festivales y ferias cerveceras por calles y redes sociales; y en el incremento del número de webs, blogs y libros que se publican sobre la susodicha bebida. Pero si hay algo de esta nueva moda que se agradezca de verdad, es la progresiva aparición de cervecerías artesanas en las calles y plazas de nuestras ciudades como alternativa a los bares y pubs de toda la vida. En el presente artículo quisiera recomendar una de estas cervecerías que abrió sus puertas hace algo más de dos años en el barrio de Sants de Barcelona y que poco a poco se ha convertido en uno de mis locales de tarde-noche preferidos de la Ciudad Condal. Me refiero a Homo Sibaris.

Homo Sibaris es un pequeño local ubicado en plena Plaça d'Osca del mencionado barrio de Sants de Barcelona, totalmente especializado en la cerveza de calidad fabricada de forma natural y tradicional. Que nadie pretenda tomarse en Homo Sibaris una Heineken, una Carlsberg, una San Miguel o cualquiera de esos meados de burra embotellados y etiquetados bajo el nombre de cerveza porque allí no las va a encontrar. En Homo Sibaris únicamente despachan, tanto para tomar allí mismo como para llevar a casa (porque además de cervecería también es tienda), cerveza artesana procedente de cualquier lugar del mundo, eso sí, apoyando siempre de forma muy especial a las cervezas de producción catalana. Así pues, en Homo Sibaris uno puede degustar y comprar desde cervezas japonesas a alemanas, pasando por inglesas belgas o irlandesas, sin olvidar las fabricadas en Sitges, Olot o directamente en el propio barrio de Sants.

El espacio del local es relativamente reducido pero muy confortable. Pasando de largo el mostrador, frente al cual se exponen las botellas que se encuentran a la venta, se llega a una sala decorada a base de mesas y sillas de madera, estanterías de libros y cuya pared principal está presidida por la clásica imagen de la evolución del “homo sapiens” adaptada al nombre del local. Un gran espejo de pared y una serie de pizarras conforman el resto de decoración del local, algo austero pero muy acogedor. En las pizarras mencionadas con anterioridad se exponen las ocho clases de cerveza de tirador de las que dispone en ese momento. El local cuenta con un total de seis grifos y dos bombas de mano, y en función del día o de la semana los tipos de cerveza que se ofrecen pueden ir variando.

En cuanto el servicio, decir que éste es exquisito. Sea quien sea la persona que se acerque a atendernos, jamás le dolerán prendas a la hora de explicarnos las diferentes procedencias, variedades, graduaciones, materiales utilizados para su elaboración, matices de color, aroma, textura o sabor, y todos los detalles sobre las diferentes cervezas disponibles en ese momento. Todos ellos son gente muy entendida en la materia y la verdad es que da gusta escucharles hablar de sus productos y dejarse aconsejar por ellos.

Pero además de ser un lugar ideal para degustar unas buenas cervezas antes o después de cenar, en Homo Sibaris también ponen a disposición del cliente una excelente carta de quesos y embutidos de la tierra, de manera que uno también puede acercarse allí a picar algo a media tarde o directamente a cenar, porque el horario de Homo Sibaris es de 17:30h. a 00:00h. todos los días de domingo a jueves, y de 17:30h. a 02:00h. los viernes y los sábados.

Homo Sibaris
http://www.homosibaris.com
Plaça Osca Nº4
Metro: Plaça de Sants

sábado, 13 de abril de 2013

Comenzó el mayor espectáculo de la velocidad

Parecía que este momento no iba a llegar nunca. Han sucedido muchas cosas desde que el pasado mes de Noviembre se diera por finalizado el Mundial de Motociclismo del 2012 con Jorge Lorenzo como Campeón del Mundo de MotoGP, y han sido muchos los movimientos que se han producido en la parrilla de las diferentes categorías. Entre las más importantes podríamos destacar la retirada del dos veces Campeón del Mundo Casey Stoner, la consiguiente llegada de Marc Márquez al equipo Repsol Honda para sustituir al australiano, el fichaje del piloto italiano Andrea Dovicioso por el también equipo italiano Ducati y, por supuesto, la vuelta de Valentino Rossi al equipo Yamaha tras dos años arrastrándose por los circuitos de todo el mundo a lomos de una Ducati que no servía ni para circular por la Ronda del Litoral.

Fueron muchos los que dijeron que Valentino Rossi estaba acabado, que ya no era un piloto rápido, que era viejo para estar en MotoGP, que debía dejar paso a la gente joven y, poco más o menos, que debería abandonar la categoría e irse a Superbikes, a mirar las obras o a montarse un huerto y sembrar patatas. Muchos. Incluso algunos presuntos profesionales del periodismo deportivo especializados en motor. Ninguno de estos babosos, chupatintas y chaqueteros se paró a pensar que quizás el problema no era el piloto sino la máquina. Pues bien, con la vuelta de Rossi al equipo Yamaha (del que nunca debería haberse ido, seamos francos) va a ser el propio piloto el que se encargue de taparle la bocaza a todos esos ignorantes llenapáginas que sólo hacen que subirse al carro del que gana e intentar pisotear al que pierde. Y la cosa no ha empezado nada mal.

El pasado domingo día 7 de Abril en Qatar, tras haber quedado en séptima posición durante las sesiones de clasificación, Valentino Rossi consiguió remontar cinco posiciones y acabar la primera carrera del Mundial en el segundo cajón del pódium por detrás de Jorge Lorenzo pero por delante de Marc Márquez (carrerón también del piloto catalán) y de la eterna promesa Dani Pedrosa. Semejante remontada y semejante carrera del italiano hicieron augurar que a lo mejor Rossi, el Maradona del Motociclismo, aún tiene muchas cosas que decir. Verdaderamente este Mundial 2013 pinta pero que muy bien, tanto por el nivelazo que mantiene Lorenzo, como por las ganas y desparpajo que trae Marc Márquez, como por la necesidad de reivindicarse y recuperar el prestigio perdido de Valentino Rossi. Pero esto no ha hecho más que empezar, así que habrá esperar, ver carrera tras carrera y no adelantar muchos acontecimientos porque como en casi todo, el tiempo pone a cada uno en su sitio.


Autor: MotoGP.